En un diálogo con la muerte, me pregunto que es lo que espera hoy de mi. Hacer una lista de innegociables, ¿será lo correcto de esta situación?
¿Cómo poder vivir después de tanto que me diste, de tanto que fui por y para ti? Hoy el miedo se sienta a mi lado, lo veo, lo siento, respira en mi cuello, acaricia mi alma, me aprisiona entre estas paredes que se vuelven tan pesadas, gruesas. Y mi grito ahogado se pierde entre cada partícula que me separa de ti.
El tiempo me enseñó, el tiempo, cura todo, pero ¿qué tan cierto es este dicho?, porque quizás me estoy quedando sin tiempo, porque quizás me estoy perdiendo en el intento, y estoy desaprovechando todo momento.
Entonces, entre mis quehaceres me encuentro con una lista de innegociable, y pienso, la vida, tú vida, es innegociable para mi, es que finalmente no puedo escapar de aquí, y no me conformo, quiero saber más, quiero permanecer.
¿Estoy haciendo una mala jugada?