Si la vida acompaña al silencio, que el silencio sea el camino eterno hacia la felicidad, pero que las mudas sonrisas no se apaguen jamás de tus labios, ya que el viento emitido desde ahí, es el impulso de aquella mariposa que vuela lejos de aquí, hacia el sol.
Si la vida se quiebra en pequeñas gotas de cristal, confía en que esa mariposa que voló, volverá a reconstruir todo el daño que quedó aquí, te liberará, te hará sonreír, y te levantará para que la vuelvas a impulsar.
Si el miedo te quiebra a ti, da un paso más, que la mano de alguien estará para ti, y te cubrirá de flores en el difícil caminar, para que ese pasaje oscuro que puedes pasar sea claro y hermoso en su totalidad.
Sonríe que le estas dando vida a una mariposa más, y recuerda que esa hará que vuelvas a brillar cuando ya no quieras más.