Y es que tienes algo que sientes que se va, recuerdos atesorados en el bolsillo de un pantalón, de un bolso, de un diminuto espacio, cargado de momentos y amores, de historias y sueños, de planes y esperanzas. Y sigue ahí, todo sigue ahí, dentro de ti. No lo niegues, es real, porque ese par de ilusionadas aún está profundamente en tu corazón. Vi tu mirada, ¿la conozco?, no lo sé... Y siento que te vas, aunque estás ahí. No quise levantar la mirada, porque no quise encontrarme con esos bellos ojos que en algún momento brillaron tanto de amor y pasión, por alguien más. Es patético estar escribiendo esto. ¿Celos de tu pasado?, no debería ser así, en realidad no debería suceder. Si, quizás son temas míos, no tengo miedo de asumirlo, y tampoco miedo de aceptarlos, son un problema para mi. Y es que no entiendo, por qué aún ahí. Todo el tiempo, todo el daño y lo sigues cargando contigo. Sólo eso puede ser amor. No sé que hizo, ni cómo lo hizo, no intento igualarme, sólo soy yo. No tengo nada para ofrecer, más que un atado de nervios y de suspiros, un corazón palpitante que se detiene en instantes, un abrazo tibio y un sueño profundo. No tengo mayores planes más que los que he pensado junto a ti. No tengo nada para ofrecerte, más que una mirada sustentada en el origen del tiempo, ese tiempo que se va entre mis lágrimas cada vez que debo dejarte ir. ¿Creerte?, si no hay duda. ¿Dañarme con estos silencios?, absolutamente.
No espero que me ames como ya lo hiciste antes, no espero que olvides, y no espero que botes tu pasado, por algo tuyo es, y por algo aún está ahí. No entiendo, en realidad no tiene sentido. estás son palabras, y como nunca he pensado, las palabras se las lleva el viento, ésta vez así será.
No intento nada con esto, no entiendo nada con esto, tengo un nudo de pensamientos que abrazan mi garganta y no me dejan hablar, tengo un vaso lleno de lágrimas por derramar. Pero no sucederá. No pasará. Sólo respira y ya está... hay que avanzar.