Caminas una vida con los pies sangrando de tanto andar, cierras los ojos otro segundo soñando que estás ahí, abres la boca para sentir el sabor de la lluvia en tu piel, y sigues caminando con los pies descalzos.
Ya cansado de caminar, en círculos empiezas a saltar, sentado te quieres quedar, pero sigues en el caminar. Tu mente ya viviendo, tu alma ya perdiendo, tus sentidos maldiciendo, y tu cuerpo....
Ya nada queda de esa sombra, tu cuerpo se deshizo en el intento, y tu mente quedo saltando en los viejos tiempos. Las sombras que hoy abundan son las del miedo, ese miedo que tanto tiempo sentiste, miedo que vuelves a sentir, miedo de que las cosas pasen tal como fueron tiempo atrás.
Sigues ahí, tu mente inquieta llama a la puerta, tus pasos avanzan pero no llegan, caes antes de poder descubrir lo que está allá esperando, y la puerta se cierra nuevamente tras el agónico latir de tu corazón. Ya nada sirve, sólo el silencio, tu fiel y eterno amor, te acoge nuevamente para volver a morir.