jueves, 21 de marzo de 2013

Atada a la nada

Atada a la nada... Atada, de manos cruzadas, en la propia cárcel de la vida misma. Sin más remedio que volar entre las cuatro paredes que nos contienen, tu allá, yo acá. Tan cerca y tan distante, es la situación perfecta e ideal para quedarse quieta y escuchar el más puro silencio, ese negro y tormentoso silencio que viene a envolver nuestras almas y fuerzas de crecimiento. 
No trates de adornar la realidad, he quedado de manos atadas a mi propia vida, inmovilizada en medio de la nada. 
Veo allá atrás la guitarra, esa que en otros tiempos te cantaba, te hacía sonreír, y que hoy no significa nada. Escucho de fondo las canciones que cantabas, canciones que hoy han sido olvidadas. Siento en mi espalda el roce de tus manos, manos que has quitado de mi vida. Siento en mi alma el ir y venir de las olas de esa playa, playa que he olvidado el camino. Saboreo el sabor dulce de tu amor, amor que se ha ido de mi   boca volando para no volver. Siento el olor del perfume de tu piel, perfume que hoy no es más que el recuerdo de la perfecta armonía de tu piel. 
Atada a la nada... Atada, de manos cruzadas mientras veo como vuelas a otra magia. 

¿Yo qué?

¿yo qué?
Yo nada... Simplemente vuelvo a ser esa mierda que nunca quisiste ver.
¿Yo qué?
Yo nada... Simplemente vuelvo a ser esa mierda que siempre fue.
¿Yo qué?
Yo nada... Simplemente vuelvo a ser esa mierda del suelo que intentaste limpiar.
¿Yo qué? 
Yo nada... Simplemente vuelvo a ser...
¿Yo qué?
Yo nada... Simplemente nada.

lunes, 18 de marzo de 2013

Fantasías

Y continuamos flotando en esas fantasías, en aquellas que nos hacían soñar y reír después de despertar, aquellas que nos llevaban de la mano a pasear junto a las estrellas y dormir en las nubes envueltas en agua dulce con sabor a sal. Y continuamos flotando en esas fantasías, en aquellas que nos hacían perder el tiempo en sonrisas y miradas cautivas de nuestras propias almas, aquellas que nos envolvían en la brisa marina escuchando canciones que nos mantenían unidas, aquellas que nos hacían perdernos bajo el mar junto con el sol para darle la bienvenida a la luna. Y continuamos flotando en esas fantasías, aquellas que hoy cobran más vida que ningún otro día, aquellas que tanto anhelamos y que simplemente disfrutamos en esos días y en los de hoy. 
Simplemente fantasías que nos unen a un loco y extraño amor, fantasías que son nuestra extraña y mágica realidad, fantasías que amamos y sentimos, fantasías, fantasías, fantasías... hechas realidad.

Caminas una vida con los pies sangrando de tanto andar, cierras los ojos otro segundo soñando que estás ahí, abres la boca para sentir el sabor de la lluvia en tu piel, y sigues caminando con los pies descalzos.
Ya cansado de caminar, en círculos empiezas a saltar, sentado te quieres quedar, pero sigues en el caminar. Tu mente ya viviendo, tu alma ya perdiendo, tus sentidos maldiciendo, y tu cuerpo....
Ya nada queda de esa sombra, tu cuerpo se deshizo en el intento, y tu mente quedo saltando en los viejos tiempos. Las sombras que hoy abundan son las del miedo, ese miedo que tanto tiempo sentiste, miedo que vuelves a sentir, miedo de que las cosas pasen tal como fueron tiempo atrás. 
Sigues ahí, tu mente inquieta llama a la puerta, tus pasos avanzan pero no llegan, caes antes de poder descubrir lo que está allá esperando, y la puerta se cierra nuevamente tras el agónico latir de tu corazón. Ya nada sirve, sólo el silencio, tu fiel y eterno amor, te acoge nuevamente para volver a morir.