Después de tanto huir de los lamentos de los años pasados, he vuelto, he vuelto a ese extraño sentimiento en donde todo es nada y ese nada es un absolutamente todo. Mi cuerpo cansado ya de tanto andar con los hombros cargados, me ha dejado en claro que es el momento de definir el silencio de mis pasos, mientras todas las mariposas vuelan a vivir, mi vida se consume en el triste latir de un sentenciado corazón a quedar ahí.
El olvido de mis manos, el olvido de mis oídos, todo nuevamente se ha consumido, aún así teniendo las más brillantes luces, me ilumino a segundos, segundos preciados, segundos marcados, segundos terminados. Junto con todo el silencio y el sonido, mis pasos se han callado para quebrar en una sola lágrima todo el peso de los cortos años vividos sin haber eliminado todo sentido de años pasados recorridos.
Bajo el olvido de mi sentir, bajo el sentir de mis olvidos, he quedado tendida a los pies del tiempo, he quedado rendida a las manos que manejan mis sueños, he quedado, simplemente he quedado, y el silencio de todas las palabras han dejado el extraño y oscuro mundo de un infame pasado que ha querido retomar sus andanzas sin previo aviso. Todo aquello, todo eso, todo...
Caminos recorridos, pasos agigantados retrocedidos, pasos, sólo pasos que espero volver a caminar.