y esa sensación de tenerlo todo y, que con una simple palabra o mirada tienes nada, no deja confesar el amor verdadero que hay en el ambiente, sólo deja el silencio apartado de la vida real, mientras la música suena y suena, los sueños avanzan con pasos fuertes hacia un precipicio con ganas de saltar a él, pero la lucha continúa, se revuelcan mis sueños de aquí hacía allá en mi cabeza, golpean a mi puerta y el silencio intenta cortarme la lengua para no decir palabra que hiera. Me enmudezco, me salgo de mí, danzo al ritmo de la tranquila marcha que suena en mis oídos. Enloquezco, juego con el silbido del viento, juego con tus sueños revueltos, juego con tu torturador silencio, juego tras juego no consigo controlarme, mi mente se ha vuelto indefensa, está a la merced de tu infinita frialdad. Continúo jugando al son de tus pasos, al ritmo de tus manos trabajando, y al ritmo de mis tristes latidos. Me detengo a tu puerta, espero la llamada de alerta, y suena junto con el beso que he dejado pasar. Te mueves te vas, ya no queda más, estás en silencio sin más peros, estas quieta ante el espejo y te haces inmune al silencio, tus oídos escuchan lo que quieren escuchar, te consuelas en las más distantes ideas, y me vuelves loca al pensar tantas cosas que por tu mente pueden pasar. Y sigo en silencio, observando tus movimientos, tu mente se ha alejado de mis pensamientos, estás congelada con tu sentimientos intactos esperando que el calor derrita el hielo que has formado como escudo hacia mí, y yo, muero por sentir el agua helada correr, y yo, muero por sentir tu piel, pero sigues ahí pensando sin poder escucharte, y yo, sigo aquí sintiendo las tibias lágrimas caer derritiendo el hielo de mi piel. Espero, espero, espero, mis recuerdos se congelan a medida que tus pasos avanzan hacia la dirección contraria de mi amor, te alejas de tal forma que mis brazos no logran alcanzarte, aunque corra con todas mis fuerzas, te vas, te vas, te vas, y me dejas aquí sentada donde la oscuridad me alcanza con su extraña y sutil voz.
martes, 29 de noviembre de 2011
reencuentro
Reencontrarme con el sentido de las palabras que se habían escondido tras las murallas de la cotidianidad, reencontrandome con la vida que se había quedado simplemente en el tintero, el amor de las letras vuelven para decir todo de una forma real, reencontrandome con el silencio que las palabras dejan en mi después de la historia de amor contar, reencontrandome con el silencio y la paz para volver a citar las más grandes palabras de mi alma, volviendo a sentir de una forma especial, volviendo a caminar junto con los pasos de mi alma, reencontrandome con el silencio de tu voz, reencontrandome con las caricias de tu frialdad, reencontrandome con la vida que tenías guardada, reencontrandome con tu andar. Tengo el corazón instalado en mi pecho, latiendo tan fuerte que puedes escuchar su acelerado pulso caminar, porque al mirarte puedo sentir esa felicidad, aunque tengas esa fría estampa frente a la vida, aunque tengas el ceño fruncido de tanto trabajar, aunque tengas el alma apretada de rencor, aunque tengas la voz cansada de tanto madrugar, aunque tengas el alma cansada de tanto andar, mi corazón palpita igual, por ti por el amor, por reencontrarme con el arte de las letras junto a ti, por volver a sentir la forma de vivir, por volver a tenerte junto a mi una noche más, por volver a estar y sólo estar en cada lugar y soñar con las palabras que mi alma quiere arrojar.
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