Todo pasa, eso es lo que dices, todo cambia, eso es lo que yo digo. Escuchar a escondidas nunca fue bueno, ojos que no ven corazón que no siente, es mejor a oídos sordos. Saber la percepción, conocer la verdad, saber el sentido y el dolor, el odio y el latido del corazón comienzan enseguida, el sonido de la voz perfecta arruinada por palabras de desesperación y despecho de dolor. Si el silencio fuese mejor quizás podría llorar y gritar como quisiera, pero hoy estoy ahogada aquí en el deber de establecer la verdad.
Sinceridad ante todo, muchas veces lo has dicho, y hoy digo cuantas veces has dejado de decirlo, quizás por eso es que yo paresco tan sensible, porque siempre me lo pediste, siempre me dijiste que fuera y dijera lo que sintiera, ¿para qué?, para que tu vayas y me mientas en la cara.
Eres la mujer que siempre quise, eres el amor imposible que siempre tuve en mi, eres la pasión y el fuego de mi piel, pero a la vez eres el hielo que corta mis lazos de perfección. Eres el aroma suave y de amor, eres el aroma de poca ilusión, eres el sentido de la imaginación, eres el dolor de un segundo, eres el rencor que guardó mi corazón, y ahora la ilusión que renació pero de apoco se opacó.
Brillas sola, me hiciste creer que brillabas conmigo, sinceramente ya no se que es lo que tengo que creer, si en mi amor profundo y ciego, o en tus palabras ocultas.
sábado, 3 de julio de 2010
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