A veces soy más culpable de lo que quiero, a veces me siento más sola de lo que estoy, a veces lloro sin saber por qué, a veces, sólo a veces siento que mi vida vale más que el agua, pero luego la misma corriente que pasa por ésta se lleva la esperanza de triunfar.
Fluye por mi alma las ganas de vencer y salir a correr, pero me siento acorralada y presionada a quedarme dormida entre las redes junto con los peces, no puedo estar tranquila, la insistente maniobra tratando de escapar me desespera y me pierdo dentro de los demás.
A veces me siento tan culpable como la causante de tragedias diarias que no salen en noticias, es la razón del miedo a actuar, es la razón del odio al hablar, es la razón del porque el dolor es continuo en cada paso en mi constante caminar, y nada más que las razones son las que me dañan un poco más, nada más que las razones son las que me hacen volver a temer de mi misma esta vez, y me siento incapaz de poder nadar contra todo el rio que viene rebalsándose desde más de cuatro años hasta acá, y todas las historias que siempre podemos contar nos dejan pequeñas heridas construidas en la piel con un pequeño filo que constantemente está recordándote que lo puedes volver a hacer, que puedes salir corriendo y huyendo de nuevo, y me siento a pensar, cada marca en mi alma esta transformada en el odio de cada mañana al abrir los ojos, pero no hay cosa más extraña que el saber que un día puede ser mejor que muchos más a continuación, y ahora qué debo hacer, me estoy ahogando junto con los peces que en la red han sido sacado, somos pocos los seleccionados, tenemos mentes débiles y corazones destruidos y eso es lo que más les encanta a los pescadores, no servimos de nada si lo único que tengo dentro de mi es una alma que expulsa odio pero junto con esto el más dulce amor que puede formarse dentro de un ser que ha sido capaz de morir y volver a vivir, pero eso nadie lo sabe ver, después de todo es un todo lo que más duele y molesta dentro de la estúpida sociedad que critica sin miedo a herir, que critica sin miedo a equivocar, y que caen en lo más profundo del pozo tratando de salir, y ahí se dan cuenta de todo el daño que han hecho hasta aquí, y ahora nadie les ayudará a salir, porque todos se vieron perjudicados por las palabras que grabadas en sus mentes quedaron que salieron precisamente de la boca que ahora está pidiendo a gritos ayuda.
Mas fácil es perjudicar, más difícil es pensar, por lo mismo todos toman un camino, escoge el tuyo, y si te equivocas ésta vez no habrá vuelta atrás, eres suficientemente grande para saber que hacer, ahora estas perdido y como se dice siempre… Por la boca muere el pez.
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